Jahel Quiroga, la mujer que no ha dejado que los muertos de la UP pasen al olvido

Enviado por prensa el Jue, 12/01/2016 - 11:05

Jahel Quiroga CarrilloUna vez le pregunté a Jahel Quiroga por qué tanto compromiso con la causa de la Unión Patriótica (UP). La veía siempre elegante, en diversos espacios de la política o la diplomacia -con la idea fija de lograr que ese movimiento, que nació el 28 de mayo de 1985, producto de los acuerdos de paz entre las Farc y el gobierno de Belisario Betancur- fuera reivindicado como fuerza política en el marco de la precaria democracia colombiana. A Jahel la ofenden las teorías que han corrido sobre el intento de ligar el extermino a vendettas de mafias o a una supuesta acción política con armas, -la famosa combinación de todas las formas de lucha- como han querido justificar el genocidio muchos políticos en los últimos treinta años.

Ella está convencida, como los hechos lo fueron demostrando, que se trató de una persecución sistemática contra militantes de la Unión Patriótica a lo largo de todo el territorio colombiano que tenía como propósito destruir una alternativa política de izquierda que emergía con fuerza como lo demostró su primera participación electoral democrática en 1986. Lograron entonces 5 senadores, 9 representantes a la Cámara, 14 diputados departamentales, 351 concejales y 23 alcaldes municipales. ¡Había que atajarlos!

He visto a Jahel liderar la causa y la reivindicación de la UP, y la plena satisfacción de sus derechos para los familiares de las personas asesinadas y desaparecidas cuyas historias ella conoce al dedillo, las ha sufrido y también Jael ha acompañado a los sobrevivientes. Los ha escuchado, los ha acompañado. Es un apostolado al cual se consagró desde que enterró a Jorge Orlando Higuita Rojas, su compañero de movimiento y militante del Partido Comunista, con quien compartían curul en el Concejo de Barrancabermeja.

Jorge Orlando fue asesinado el viernes 2 de Junio de 1.989, en el establecimiento de comidas rápidas denominado “Hamburguesas de la 10”, del cual era propietario y que se convirtió en un grato lugar de encuentros. Había sido trabajador de Ecopetrol y de allí salió despedido en uno de los tantos conflictos laborales. Jahel lo describe de forma cariñosa, como un hombre entregado a la acción social y política, solidario, trabajador. Me dijo que cuando lo enterró se juró a sí misma que este crimen no quedaría en la impunidad y a fe que ha cumplido. Su presencia le ha dado la fuerza para emprender una lucha incansable de casi treinta 7años.

El Congreso de la República, por iniciativa de la Senadora Gloria Inés Ramírez, del Partido Comunista, le confirió la Cruz de Caballero –vaya paradoja- y en la exposición de motivos de esta distinción afirmaban: “su solidaridad, resistencia y dignidad, la ubican nacionalmente como un símbolo inquebrantable en la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las miles de víctimas de graves violaciones de derechos humanos, virtudes que la tienen en riesgo latente contra su vida, sin embargo, son esas mismas razones que la han llevado a no renunciar a sus convicciones y a su compromiso moral, ético y político con las víctimas y en su lucha por la vigencia de los derechos humanos”.Unión Patriótica

Jahel ha sufrido todas las persecuciones posibles: intentaron asesinarla en Barrancabermeja en 1992 y la confundieron con una colaboradora de Credhos, la organización de derechos humanos que ella misma había ayudado a fundar con otros líderes sociales y políticos; las amenazas la forzaron a abandonar desde esos años Barrancabermeja, la ciudad que considera su patria chica, porque nació en Chaparral, Tolima; en 2006 fue asesinado en Bogotá uno de los integrantes de su escolta, le dispararon frente al edificio en donde vive; la han seguido de manera ilegal por agentes del Estado; le han intentado montar procesos por rebelión que la Fiscalía ha terminado archivando por falta de mérito para investigar.
 
Cuando le preguntan por su trabajo en la reivindicación de los derechos de la UP, responde: “es una historia muy larga. Después de que mataron a muchos de nuestros compañeros, algunos nos vimos obligados a salir del país. Cuando regresamos fundamos la organización Reiniciar con Aida Abella, quien después de años exilio en Ginebra regresó a Colombia para retomar las banderas de la UP hasta ser candidata presidencial. Nos pusimos en la tarea de documentar los casos de violaciones a los derechos humanos de los integrantes de la UP, y a pasar derechos de petición ante los entes de control. Fue una decepción muy grande constatar que no había nada. Al contrario, quienes denunciaron recibieron amenazas y los mataron.” Pero ella persistió y presentó una demanda, que fue admitida, por genocidio contra el partido político Unión Patriótica ante la Comisión Interamericana de Derechos humanos de la OEA en Washington.

Ahora que se entra en la recta final del esperado proceso de paz con las Farc y comienza su implementación, la amenaza de que se repita la historia de la UP con los combatientes que entran a la lucha política democrática es real. Lo demuestran los asesinatos en las últimas semanas de campesinos, líderes sociales y militantes de Marcha Patriótica. Jahel Quiroga es nuevamente una de las protagonistas de primera línea, ante un caso tan aberrante, como fue el exterminio de toda una colectividad política y la persecución sistemática a los sobrevivientes en muchas regiones de Colombia. Ha vivido para contarlo, incansable hasta comprometer al Estado a asumir su responsabilidad y a buscar por todos los medios que la historia no se repita, con un proceso que paz que apenas comienza.

Fuente: Luis Eduardo Celis/La 2 Orillas

http://www.las2orillas.co/jahel-quiroga-la-mujer-que-no-ha-dejado-que-los-muertos-de-la-up-pasen-al-olvido/