Un Acuerdo Final que propone Medidas para que los Derechos Humanos estén garantizados en el país

Enviado por prensa el Vie, 08/26/2016 - 11:26

Foto CPDHEl 24 de agosto de 2016, las delegaciones de paz de las FARC-EP y del Gobierno Nacional firmaron el esperado “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” entre las partes que pone fin a un conflicto armado de más de cinco décadas. Este acto que contó con la presencia de los países garantes y acompañantes, constituyó el cierre de las negociaciones de paz en La Habana y el inicio de la transición hacia la apertura por las libertades democráticas y los Derechos Humanos. Los últimos pasos del proceso se trasladarán al territorio colombiano, donde el pueblo se pronunciará sobre el acuerdo mediante plebiscito el 2 de octubre de este año. 

El texto completo del pacto comprende todos los acuerdos parciales que se habían logrado en el transcurso de las negociaciones, así como los puntos que habían quedado pendientes, incluyendo la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil en lo económico, lo social y lo político (punto 3.2.), y la implementación, verificación y refrendación (punto 6). Cabe destacar que en el marco de este último punto se establece una Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación del Acuerdo Final de Paz y de Resolución de Diferencias (CSVR) y se solicita acompañamiento internacional de varias entidades y países para hacer seguimiento a la implementación de las diferentes disposiciones contempladas en los acuerdos parciales.

El CPDH valora y comparte plenamente los contenidos del acuerdo en materia de víctimas, y comparte la decisión de la Mesa en postergar el mandato de la Oficina de Derechos Humanos del Alto Comisionado para la Paz por un periodo renovable de 3 años, así como la creación de mecanismos de verificación en los temas de garantías de seguridad y desmonte de organizaciones paramilitares a cargo de una Misión Política de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Desde el CPDH, organización que ha venido apoyando la solución política negociada al conflicto desde su creación en 1979, saludamos la firma de este acuerdo histórico y felicitamos a las dos delegaciones por su arduo trabajo, particularmente en la recta final de los diálogos. Reiteramos el papel importante que las organizaciones sociales y de derechos humanos han tenido en este proceso, reconociendo a su vez los numerosos retos que tendremos que afrontar en la etapa del posacuerdo y asumiendo el compromiso con la labor crucial de pedagogía para que el pueblo colombiano no solamente conozca el contenido del acuerdo pero que también se apropie de él y con ello apoye este importante paso histórico con un SÍ en el plebiscito del próximo 2 de octubre.

Desde el CPDH, creemos que es necesario salir ese día a participar de este momento histórico apoyando estos acuerdos que tanto trabajo han costado; desde hoy fortalecemos la campaña en defensa del SÍ e invitamos a las organizaciones de derechos humanos, y a toda la ciudadanía colombiana a explicar el contenido del acuerdo y a llamar a mujeres y hombres, jóvenes y mayores, pueblos étnicos, comunidades campesinas, población LGBTI, pobladores urbanos y rurales, de todos los sectores políticos a sumarse a ese SÍ por una Colombia en paz con justicia social.

En esta prolongada confrontación armada han sido muchas y muchos defensores de derechos humanos, opositores políticos y ciudadanos, los que se han quedado por el camino y que no pueden ver este día por el que tanto lucharon. Con la firma del Acuerdo Final en La Habana celebramos la vida y reivindicamos también la memoria de las víctimas de este duro y largo conflicto armado.

Sin embargo, es ahora con la implementación cuando comienza la etapa más importante de este proceso cuyo éxito dependerá de la capacidad para llevar a cabo lo acordado en la mesa, especialmente en materia de garantías de respeto pleno de los derechos humanos. En este sentido creemos que es fundamental dar cumplimiento a lo acordado para la redefinición de la política pública en derechos humanos y el establecimiento de garantías de protección para los defensores y comunidades defensoras de derechos humanos. Esto implica primordialmente, dar cumplimiento al acordado Pacto Político Nacional y así impedir la penetración de estructuras paramilitares en el sistema político. Además, para que esa implementación sea exitosa necesitamos participar desde la sociedad civil, garantizando que las oportunidades abiertas se conviertan en mejoras para la vida de todos y todas en el país.

Igualmente, llamamos al Gobierno Nacional y el ELN a que inicien lo más pronto la fase pública de las conversaciones para que esta paz sea completa.

Este acuerdo es de todos y de todas; hoy se abre una nueva oportunidad para comenzar a construir la paz y una nueva Colombia con la que soñamos, donde se garanticen los derechos humanos y la defensa democrática de las ideas. Por primera vez, esta es una batalla en la que hemos ganado todos y todas, en la que ha ganado una Colombia unida.


Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH)