Intervención Jahel Quiroga Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Enviado por prensa el Lun, 03/28/2016 - 12:03
LA FALTA DE ESCLARECIMIENTO, SANCIÓN Y REPARACIÓN POR EL GENOCIDIO DE LA UNIÓN PATRIÓTICA ES UN OBSTÁCULO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA EN EL MARCO DEL PROCESO DE NEGOCIACIONES DE LA HABANA En 1984, el Presidente de Colombia Belisario Betancur Cuartas, decidió dar inicio a un proceso de negociación con la guerrilla de las FARC-EP con el fin de buscar una salida negociada al conflicto armado interno. Producto de esta negociación que tenía por fundamento la búsqueda de la paz, surgió la creación del partido político Unión Patriótica (U.P.) que tenía el propósito de ser el canal de participación de amplios y plurales sectores de la población colombiana excluidos, así como de la promoción de una agenda social y política marginada del ejercicio del poder de los partidos tradicionales. La Unión Patriótica también tenía la finalidad de servir de escenario de participación política a los miembros de las FARC-EP que quisieran y decidieran reincorporarse a la vida civil mediante su vinculación a procesos democráticos. Se comprometió el Gobierno de entonces a brindar a la Unión Patriótica, como partido legal y legítimo, las garantías para que pudiera participar en las mismas condiciones que los demás partidos. También se comprometió a sancionar a quienes no cumplieran con este compromiso. El partido político Unión Patriótica fue exterminado. Los compromisos del Gobierno en la negociación iniciada con las Farc-ep en 1984 no se cumplieron y no hubo consecuencia alguna para los trasgresores. Los militantes, dirigentes y simpatizantes de la Unión Patriótica fueron progresiva y sistemáticamente eliminados en razón a su pertenencia este partido. Este exterminio se promovió desde las más altas esferas del gobierno, principalmente desde las fuerzas de seguridad del Estado, a través de un discurso público estigmatizante que asimilaba a la Unión Patriótica con el grupo insurgente Farc-Ep. El resultado fue la ejecución extrajudicial de más de 3000 militantes, entre ellos 2 candidatos a la presidencia y 8 congresistas; así como miles de desaparecidos, torturados, desplazados entre otras violaciones. La impunidad con la que han actuado los autores del genocidio por razones políticas contra la Unión Patriótica provoca la repetición crónica de las violaciones, y es una de las razones por las que las víctimas han acudido al Sistema Interamericano de Derechos Humanos desde 1993: para conseguir su reconocimiento como víctimas, la verdad de lo sucedido, sea declarada la responsabilidad del Estado y en consecuencia ordenada su reparación integral con garantías de no repetición. Hoy, como hace más de 30 años, el Gobierno de Colombia se encuentra en una mesa de negociación con las mismas Farc-ep para solucionar políticamente el conflicto armado. Hoy como ayer se está acordando que habrá una apertura democrática para que, entre otros, los miembros de las Farc-Ep puedan participar por los canales democráticos una vez se incorporen a la vida civil. Hoy, como ayer, se tiene el propósito de paz en Colombia. Sin embargo, la falta de reconocimiento de las víctimas del genocidio de la Unión Patriótica y del esclarecimiento del mismo, la ausencia de investigaciones serias, exhaustivas y oportunas que mantiene en la impunidad a los autores y partícipes, así como la falta de una reparación integral que identifique y remueva los factores que promovieron, alentaron, apoyaron y toleraron el genocidio, son hoy un obstáculo para alcanzar una paz estable y duradera en Colombia. Queremos hacer un llamado de alerta sobre los riesgos ciertos, previsibles y actuales que se ciernen sobre quienes hoy, como ayer, intervengan en la construcción de los canales de participación ofrecidos. No existe ninguna garantía de no repetición de un genocidio por razones políticas en el marco de un nuevo proceso de negociación para buscar una salida pacífica al conflicto en Colombia. Vea Intervención en Vivo aquí: http://webtv.un.org/watch/item2-general-debate-contd-61st-meeting-31st-regular-session-human-rights-council/4813880537001#full-text